Archivo de la categoría: Aquellarres femeninos

Lo siento, mi niña

bty

Mi niña, lo siento. Pensé que te estaba criando para una sociedad igualitaria, democrática y en la que tu voz tuviera un espacio real.

Mi niña, lo siento. Creí que educarte como mujer conocedora de tus derechos y deberes, consciente de tu femineidad y orgullosa de ti misma sería suficiente para que te pararas en el mundo con fuerza propia.

Mi niña, lo siento. Soñé para ti hace más de dos décadas un ambiente más justo, donde todos respetaran los propios espacios, donde la igualdad fuera una bandera; la solidaridad, el escudo y el respeto, la escarapela.

Mi niña, lo siento. Imaginé un mundo menos violento, más moderno, más civilizado y que cuando caminaras libre por la calle lo hicieras con confianza.

Mi niña, lo siento. Mantuve en silencio mi miedo de mujer -expuesta al maldito abuso- , no quería heredártelos y por ello, que vivieras temerosa y rodeada de fantasmas agazapados en las esquinas, en los buses, en los festivales o inclusive, dentro de tu hogar.

Mi niña, lo siento. No quería para ti un nudo constante en el estómago, un vivir libre pero siempre con un “sin embargo”. Te lo juro, no quería.

Pero hoy, todo se hace evidente: no, no es una sociedad igualitaria;  si te paras con fuerza propia buscan tumbarte; la igualdad es una caricatura; lo civilizado es una quimera; los fantasmas han salido con rostros definidos y a veces, caminan en jaurías.

Te persiguen, te acosan, te queman, te gritan, te meten mano a su antojo, se hacen los “los locos”.

Mi niña, lo siento. Tienes que cuidarte tú sola, seguir usando tus propios mecanismos de defensa; usar el cerebro, el corazón, las uñas, la piel, las tripas, la vida.

Mi niña, lo siento. Siento que te he fallado, que no te di ese mundo con el que soñé. Fue una vana ilusión pensar que tus oportunidades de ser mujer serían mejores que las mías, ¿qué páso?

Mi niña, lo siento. Tú que lees, te informas, conoces la historia comprenderás que estamos caminando hacia atrás. La era del salvajismo no ha desaparecido. El mito del eterno retorno se hizo realidad.

Mi niña, lo siento. Si gritas eres una loca y corres el peligro de morir; si mantienes silencio le otorgas oportunidad a la maldad, a la mentira o peor aún, te arriesgas a que crean que estabas de acuerdo con la mierda que te estaban haciendo.

Mi niña, lo siento.

 

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Más peor que burocracia estatal

bty

Prepárense y sírvanse un café:

Título original: “Más peor que  burocracia estatal ” o “Nadie quiere mi teta”

OPERTURA

Cuento con mi seguro Oncosalud. Por ello, me informé bien sobre cuál sería la mejor opción para realizarme lo que me corresponde como buena ciudadana que canta “yo sé cuidar mi cuerpo”. Me toca mi mamografía y ecografía de mama anual.

Llamé a la central porque dentro del chequeo preventivo la mamo- la realizan gratis , quería que me agendaran una cita en la Clínica Delgado (al igual que el año pasado) y poder hacerme dicha prueba. La operadora me dio día/hora para hacérmela y le aclaré que yo me encargaría de la ecografía de mama de manera particular porque esta no la cubría el seguro.

  • Señora, pero tiene otras pruebas más en el CP (chequeo preventivo). ¿No se las va a hacer?
  • -No señorita, gracias. Solo quiero hacerme la “mamo” y por mi cuenta la “eco”.
  • Pero señora, le informo que debería usted avisar por escrito que renuncia a lo otro para que no reclame después.
  • – No se preocupe señorita así lo haré, no voy a reclamar nada.
  • Manténgase en línea mientras reviso.

TIEMPO DE ESPERA, SIN MÚSICA… silencio total al otro lado de la línea; mi tiempo colgado por una teta.…………………………………………………

  • Gracias por la espera Sra. Cabieses, le ofrezco una cita el lunes 30 a las 9 am en la Clínica Delgado. ¿Está bien?
  • Perfecto, mil gracias señorita de Oncosalud. ¡Que tenga linda semana!

ALLEGRO

Al día siguiente llamé para sacar cita en la Clínica Delgado para la “eco”, y así hacer todo en una sola jornada.

  • Señora le podemos dar un turno el jueves 3 de mayo.
  • Uy, pero ¿no podría ser el lunes 30 a las 10 am por ejemplo? para que yo pueda empatar ambas citas.
  • Manténgase en línea mientras reviso.

TIEMPO DE ESPERA, SIN MÚSICA… silencio total al otro lado de la línea, mi tiempo colgado por una teta………..

  • Gracias por la espera sra. Cabieses pero  no se puede, eso no se lo cubre su seguro.
  • L-o  s-é, estoy consciente de que yo pagaré esa prueba de manera particular.
  • Muy bien señora, pero no hay citas libres en la mañana, solo tenemos entre las 12 del día y las 7 pm. Manténgase en línea mientras reviso.

TIEMPO DE ESPERA, SIN MÚSICA… silencio total al otro lado de la línea, mi tiempo colgado por una teta………………………..

  • Gracias por la espera, Sra. Cabieses, pero veo en el sistema que su mamo es el lunes 30 a las 9 am.
  • A sí  es  se ño ri ta, tal como le informé, por eso quiero otra cita seguida para poder hacer las pruebas consecutiva.
  • Manténgase en línea mientras reviso.

TIEMPO DE ESPERA, SIN MÚSICA… silencio total al otro lado de la línea, mi tiempo colgado por una teta…………………………..

  • Gracias por la espera, Sra. Cabieses, pero veo en el sistema que no hay citas libres y tendría que esperar en la clínica hasta después de mediodía.
  • Entiendo señorita, ¿podríamos cambiar la cita de la mamo a otra hora para ir una sola vez a la clínica?  …. (—no lo había dicho antes?????????)
  • El problema es que como usted la sacó a través de Oncosalud, son ellos los que tienen que hacer el cambio en el sistema.
  • Es decir, que Y O M I S M A  tengo que cancelar mi cita de las 9 am y sacarla después de las 12m como me indica.
  • Sí señora, esperamos su llamada, gracias por la preferencia.

ANDANTE

  • Buenos días señorita X, el día de ayer saqué una cita para una mamografía del CP (chequeo preventivo) pero me indican en la clínica que al ser pruebas consecutivas, debo cancelar la cita original para que “empate” con algún turno libre que tengan para la eco.
  • Señora, usted tiene derecho a otras pruebas más en el CP . ¿No se las va a hacer?
  • No señorita, gracias. Solo quiero hacerme la “mamo” y por mi cuenta la “eco”.
  • Manténgase en línea mientras reviso.

TIEMPO DE ESPERA, SIN MÚSICA… silencio total al otro lado de la línea; mi tiempo colgado por una teta……

  • Gracias por la espera Sra. Cabieses, ¿hay una cita para las 12 m del lunes 30, la toma?
  • Sí, Mil gracias señorita de Oncosalud., en este momento llamo a la Clínica para sacar turno para la eco ¡Que tenga linda semana!

ADAGIO (con algunos compases suprimidos)

  • Buenos días señorita J, le explico. Llamé hace 15 minutos para sacar una cita para la eco pero no había turno libre el 30 de abril por la mañana. Quisiera me den un turno que pueda empatar con mi mamo que es a la dos.
  • Manténgase en línea mientras reviso.

TIEMPO DE ESPERA, SIN MÚSICA… silencio total al otro lado de la línea; mi tiempo colgado por una teta…………………….

  • Gracias  por la espera Sra. Cabieses, no hay turnos disponibles a las 12.30 y el siguiente es a las 3 pm.
  • No entiendo, me dijeron que habían turnos libre de 12m a 7 pm.
  • Así es, pero los técnicos salen de refrigerio de 1 a 3 de la tarde.
  • Pero eso no me lo dijeron.
  • SILENCIO….ah no sé quién la atendió en la llamada anterior, pero le informó mal.
  • Ya… entonces yo me volveré a comunicar con ustedes.

ANDANTINO

  • Buenos días señorita X, hace un rato saqué una cita para una mamografía del CP, pero me indican en la clínica que no hay cita a la hora consecutiva de mi reprogramación.
  • Señora, pero tiene otras pruebas más en el CP (chequeo preventivo). ¿No se las va a hacer?  
  • No señorita, gracias. Solo quiero hacerme la “mamo” y por mi cuenta la “eco”.   (—no lo había dicho antes?????????)
  • Manténgase en línea mientras reviso.

TIEMPO DE ESPERA, SIN MÚSICA… silencio total al otro lado de la línea; mi tiempo colgado por una teta.

  • Gracias por la espera Sra. Cabieses, una pregunta: ¿usted tiene una orden de un médico de la Clínica Delgado?
  • No señorita, tengo una orden de mi médico particular como he informado a todo aquel que me atendió.
  • Manténgase en línea mientras reviso.

TIEMPO DE ESPERA, SIN MÚSICA… silencio total al otro lado de la línea; mi tiempo colgado por una teta………

  • Gracias por la espera Sra. Cabieses, me indican en la Clínica Delgado que si no tiene una orden de un médico de la misma clínica no pueden darle la cita.
  • No entiendo, si la última vez que me hice los exámenes en la Delgado no tuve tantos problemas.
  • Manténgase en línea mientras reviso.

TIEMPO DE ESPERA, SIN MÚSICA… silencio total al otro lado de la línea;  mi tiempo colgado por una teta.

  • Gracias por la espera sra. Cabieses, me dicen en el área administrativa que la política ha cambiado y que si usted no se ve con un médico del staff, ese examen no se lo puede cubrir su seguro Oncosalud.
  • No entiendo, ¿¿¿¿necesito que mi teta me la vea un desconocido para que me autoricen las pruebas?????? ¡¡¡¡Porque mi teta no me la ve cualquiera!!!! por qué no me informaron eso antes cuando saqué el primer turno de la cadena.
  • SILENCIO….entiendo Sra. Cabieses pero quién la atendió en la llamada anterior le informó mal. Me indican además que en el lapso que pasó de sus últimos exámenes a la fecha las condiciones han cambiado.
  • Pero eso no me lo dijeron.
  • SILENCIO….ah no sé quién la atendió en la llamada anterior, pero le informó mal o algo pasó.
  • Mmmmmm, suspiro,mmmmm. G R A C I A S por todo. Ya veré cómo me hago las pruebas.

Mantengo la calma, MI teta se lo merece.

CODA

La vida, el tiempo, el estado emocional, la lucha preventiva contra la muerte… no valen nada. Los seguros son los primeros en saber que el Cáncer de Mama es el de más alta incidencia en las mujeres y por lo visto no te ayudan en nada para tú, mujer, puedas prevenirlo. Dirán que ellos te ponen las clínicas, que ellos lo cubren al 100%, la ecografía de mama debe acompañar también gratis dicho examen. Pero para el seguro las trampillas y laberintos son una mina de oro. Mi teta sin valor seguirá en la búsqueda de la justicia, yo soy la cliente, la pagadora y ellos quieren dejarme colgada.

 

Darme cuenta

bty

Cuando llega la edad severa es saludable tomar las cosas con dignidad, con la vana ilusión de que “aquí no pasa nada”. Es triste pero ocurre y ocurrirá porque lo inevitable es precisamente eso, inevitable. Si queremos retocar, maquillar, pues bien por ello; sin embargo, cerrar los ojos… no tiene nada que ver con que la personalidad (y no solo el cuerpo) carguen con el paso de los años y creo que mejor asumimos que hemos cambiado a convencernos de que seguimos siendo los mismos. No lo somos.

Bueno fuera que la vida se presentara como el cuento de Carpentier, Viaje a la semilla, pero eso es ficción, nos guste o no. Hace rato que el reloj cantó el Angelus, y el pasado meridiano (pm!) ha llegado con su minutero.

¿Cuándo me he dado cuenta de que ya pasó el mediodía?

Pucha, me he hecho la pregunta mil veces, y aunque escuchemos que los cantos de sirena dicen… que estás raaaaaaaaaaaaaaaaaaagia, que (para tu edad) estás muy bien, ese comentario ya viene maleado.

He contado con ayuda para esta lista, y me consuela pensar que hay más almas como yo. No somos pocos, por cierto.

  • Me doy cuenta de que ya pasó el mediodía cuando mi tolerancia se ha reducido enormemente. ¡Pucha!  Ya no estoy para aguantar eeeebadas…. Y si las aguanto, son porque realmente valen la pena.
  • Me doy cuenta cuando el médico que me trata es menor que yo, y que todos lo que lo hacían antes o ya no ejercen, o ya se murieron!!!
  • Me doy cuenta cuando yo trato de usted a quien me atiende y la criatura me tutea de buenas a primeras, y por ende… me jode. No puedo… es más fuerte que yo.
  • Me doy cuenta cuando me levanto de la cama o luego, de una silla y hay algún músculo de mi cuerpito latino que no se da por enterado de que ya tiene que empezar a funcionar.
  • Me doy cuenta cuando mi círculo de amigos se ha estrechado.
  • Me doy cuenta cuando asumo que me he vuelto muy selectiva y no me molesta en lo absoluto que en la selectividad del otro, no me incluya. Es más, me siento aliviada.
  • Me doy cuenta cuando necesito prestar el doble o el triple de atención cuando me enseñan a usar alguna tecnología nueva y así y todo, tengo que volver a preguntar al cabo de algunos días.
  • Me doy cuenta cuando me siguen pareciendo atractivos los actores que han envejecido conmigo y  no los rostros nuevos que ni siquiera sé cómo se llaman. (George, eres único y lo serás forever!)
  • Me doy cuenta cuando estoy más en la senda del “yaquechú” o el “alpinchismo” porque sin ser malcriada tampoco busco quedar bien con todo el mundo.
  • Me doy cuenta cuando a veces las “ganas” son mayores a los “puedos” pero he aprendido a no tomármelo tan a pecho… y por cierto ya me di cuenta  de que estoy envejeciendo porque la gravedad en ese “barrio” también ha hecho su propio trabajo.

Y tú, ¿ya te diste cuenta?

Un bis

Disculparán mis fieles lectores, pero más de una voz me ha sugerido refrescar una vieja publicación: a ellos, me debo.

No sé si los campeonatos de tennis lo puso de nuevo en el foco, pero para no desilusionar al respetable, aquí lo tienen. Disculparán lo coloquial y despreocupado del post, pero es lo que es.

Creo que para muchos resulta obvio que los hombres tienen un grave problema con sus calzoncillos. A pesar de ser una prenda interior que también ha ido evolucionando con la moda, pasa algo: porque  – al menos a mí-  me seguirá llamando la atención el desparpajo y la libertad con la que se lo acomodan. Tengo que aclarar en lo inmediato que no me paso la vida observando la zona pélvica masculina, lo que ocurre es que tanto niños como adolescentes y adultos deben acomodarse el calzoncillo al menos unas tres o cuatro veces al día. La gran mayoría no tiene el menor reparo en hacerlo delante de cualquiera, bajo cualquier circunstancia.

Body builder  -Anamaría McCarthy-

-Body Builder-Anamaría McCarthy

Analicemos algunas posibles causas:

  • La calidad del elástico se desgasta, la parte posterior se suelta y hay que arreglarla.
  • No llegan a encontrar exactamente la talla que les acomoda y siempre se equivocan… el hombre no conoce su cuerpo tanto como las mujeres y de hecho comprar ropa interior no es una actividad en la que pongan especial cuidado. Ergo, no le atinan con la talla y a veces, les aprieta. Ello va de la mano con:
  • Se les encoge (la prenda interior, desde luego).
  • Los genitales se les desacomodan.
  • El más simple: les pica y buscan alivio, es decir: se rascan (perdón, pero no tengo otra manera de decirlo).

Tengo un grupo de maravillosos amigos a los que acudo cuando me asaltan este tipo de dudas existenciales. Coincidieron con mis hipótesis. Era obvio. Sin embargo, PP me dio una explicación al mejor estilo de Sheldon (Big Bang Theory). Cito:

Yo creo que es puramente geométrico y termodinámico, tienes un elemento colgante que debe por naturaleza ser enfriado y al estar emplazado entre dos piernas:a) no le dan el espacio suficiente, y b) no tiene un  mecanismo de enfriamiento adecuado. Desgraciadamente desde el punto de vista de la protección tenemos el riesgo de que los genitales sean golpeados, hay que protegerlos y por ende los pones en una posición de acceso restringido. La conclusión es que los hombres tienen que constantemente agarrarse los genitales porque desgraciadamente nunca están del todo bien acomodados o lo suficientemente refrigerados. Por ello,  inconscientemente, entramos en un proceso constante de reacomodación.

una imagen tan conocida...

Otro iluminado varón, quizás menos académico, me decía que un detallazo fundamental era que nosotras nunca entenderíamos todo el proceso  porque nunca tendríamos una sensación similar, cito : ¡es como tener la teta metida en la axila!  La verdad es que no creo que esa sea una excusa totalmente justificada que les dé luz verde para acomodarse a diestra y siniestra.

Bueno caballeros, a nosotras también se nos desacomoda el calzón y tenemos que acudir a Dios y su ayuda para solucionar el impase de la manera más delicada y disimulada posible. De lo contrario, nos aguantamos y nos quedamos con la prenda atracada en la raya, casi en calidad violatoria hasta poder desatracarlo  Atracadas pero dignas. Lo más probable es que luego busquemos otro modelo/talla que nos acomode.  Y ojo, si hay escozor, se usa alguna crema y se aguanta, eso de rascarse en público: ¡por favor!

Ahora, si ya tienen un tic o movimiento convulsivo involuntaria no tengo nada que decir. Pero ayudaría, sin duda, revisar qué tipo de calzoncillos usan.

Todas íbamos a ser reinas

collage 4

de Cecilia Arrópide

Todas íbamos a ser reinas.

Cuando éramos niñas, más de una vez, soñamos que éramos princesas. Bella, Ariel, Cenicienta, Blanca Nieves, entre otros personajes de los cuentos infantiles nos hicieron vivir, por momentos, por segundos, la maravillosa fantasía de sentirnos esas protagonistas vulnerables a la espera del príncipe que vendría a rescatarnos montado en su corcel impetuoso. Éramos niñas, ingenuidad e ilusión. Para eso está la infancia, para vivirla así.

Por lógica, en un lugar muy lejano donde no existía el tiempo, en el “vivieron felices para siempre”, lo natural era que la princesa del cuento se convirtiera en una reina. Todas íbamos a ser reinas.

Tiempos oscuros para aquellas princesas de cuentos, tiempos de seguir callando por miedo. Tiempos de violencia, tiempos de realidad. Tiempos de egoísmo, tiempos de competencia. Tiempos de envidia y de maldad.

Muchas niñas no pueden ni siquiera pensar en parecerse a esas princesas, porque cuando deberían estar jugando ya están trabajando y no precisamente como la Cenicienta a la que se le aparece el Hada Madrina, o son víctimas de algún ogro negro que se traga su infancia con una lujuria enfermiza y soterrada.

Muchas jóvenes no se libran de lo anterior, y pasan de mano en mano en un ultra conocido mercado de carne que las reduce a eso, a un pedazo sin sentimientos ni corazón. Y su fantasía queda en la mente iluminada por una pequeñísima luz de esperar a su príncipe anhelado. En la otra mano, algunas sacrifican algunos de sus valores por querer ser amadas, y caen en ser complacientes con su compañero deponiendo sus propios sueños, sus planes de progreso, porque él prefiere la zona de confort y la arrastra a una comodidad en que ella cree que es feliz. Ellas también iban a ser reinas. 

Tal vez,  las que caminan al encuentro de su reino, para ser la luz  de ese hogar del “había una vez, en un país muy muy lejano”, voltearán la cabeza para comprobar que el príncipe en cuestión se convirtió en un monstruo egoísta, repulsivo que la maltrata y la insulta y ella, calla. Calla porque en ese círculo vicioso está condenada a pasar sus días apresada en la torre del castillo, con barrotes más gruesos que los reales, con una dependencia que ni ella entiende y en un encierro que pareciera no tener final. Sola no irá a ninguna parte, volver al bosque no es una solución, es difícil que otro príncipe la escoja y vuelva a ser reina. Mejor malo conocido, aunque pasen los años.

Todas íbamos a ser reinas nosotros íbamos, pretérito imperfecto indicativo. Tan imperfecto como lo es la vida. Y en una retórica pero humana pregunta digo: ¿Por qué mejor no empezamos a usar el verbo ser en presente indicativo?

Todas somos reinas, todas somos reinas…Repítelo, y créelo.

A todas…

figura-y-fondo

Figura y fondo, Patricia Laos

Nunca mejor que hoy, un encuentro casual. Hace más treinta años lo leí por primera vez y en ese entonces me impactó su valentía y crudeza.Lo sigue haciendo, porque eso deben hacer los poemas que no pierden su esencia: tocarnos en la fibra sensible siempre, aunque pasen los años. De María Emilia Cornejo.

SOY LA MUCHACHA MALA DE LA HISTORIA

soy
la muchacha mala de la historia,
la que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido.

soy la mujer
que lo engañó cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril,
soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama.

 soy
la muchacha mala de la historia.

8 de marzo, para las muchachas malas de la Historia.

Recordatorio de vida

lazo rosado

En las últimas semanas, y en realidad ya de manera recurrente, me rondan noticias en las que conocidas, vecinas, amigas, colegas, parientes, mujeres así de simple  están amenazadas por el cáncer de mama. Algunas, con mucho dolor, nos han dejado vencidas por este monstruo asqueroso que les arrebata la vida, que deja huérfanos a niños, que deja viudos inconsolables, amigas asustadas, hermanas angustiadas.

Otras, luchan en silencio con unos cojones dignos de destacar porque hacemos hasta lo último que la ciencia y nuestra valentía da para vencerlo. Y durante ese tiempo vivimos  con el riesgo de que este siempre nos haga una jugada maldita y decida cortar el hilo en complicidad con las antiguas Moiras.

La muerte siempre nos persigue, agazapada a veces en un lugar contradictorio. Y desde luego da miedo, da mucho miedo enfrentarla, darle cara.

Dije lugar contradictorio. El cáncer de mama se deposita en uno de los lugares más sensuales que tiene el cuerpo de las mujeres donde incluso algunos dirán que reside justamente su femineidad, su atractivo. Pero así de irónica es la vida y muchas veces para sobrevivir, tenemos que llevar dignamente un cuerpo mutilado como señal de guerra, como señal de victoria. Vivir como unas reales amazonas que se extirpaban un seno para manejar mejor el arco y la flecha.

El cáncer de seno se mete en dos fuentes maravillosas de vida, esas dos lunas rebosantes de leche que la sabia naturaleza nos regala para amamantar a nuestros hijos, para continuar dándoles vida sana más allá de los nueve meses de gestación. Dos lunas llenas que siguen produciendo el alimento más sano que una madre puede darle a un hijo e incluso, si una compañera no puede hacerlo… tal vez hasta nos da para alimentar al bebé de una amiga. Doy fe, yo recibí leche materna de una compañera de sala de partos de mi madre cuando ella por motivos de salud no podía hacerlo.

Yo tengo tres cicatrices, mi amiga N tiene dos, mi amiga G tiene solo un seno, P no tiene ninguno de los dos, la gran R perdió a su madre muy joven y ella ha luchado con uñas y dientes para quedarse dando la guerra, mi vecina M murió vencida, mi tía G perdió la batalla, C sigue amando a sus hijos y a su marido viva y feliz, mi amiga M tiene dos niños y ya ha pasado por más de una cirugía confundida y atemorizada. La veinteañera D va a su quimioterapia valiente y luchadora. L está arrancando su lucha hoy. Ellas, tú, yo, un gran NOSOTRAS.

Conviértete en tu propia aliada contra el cáncer de mama, hazte una mamografía todos los años. Revísate los senos, tócate sin miedo, no te asustes, no lo niegues, pregunta todo lo que te provoque, anda al médico, confía en él, confía, comparte, todas somos un gran NOSOTRAS, sé mujer, sé valiente, se consciente, carga con tu miedo, llora, desármate y vuélvete a armar… porque si el monstruo llega que te encuentre bien parada en la cancha: informada y dura de matar.