Archivos Mensuales: junio 2018

¡Hagamos grupo!

wassap

Aunque sé que a algunos lectores puedan sentirse afectados por mi reflexión, no puedo dejar de mencionar mi sentir frente a los grupos de “wassap”. Pero es que la verdad, a veces se puede convertir en un tema que se escapa de las manos.

Normalmente los grupos de mensajería instantánea suelen crearse con un fin específico: organizar un evento, mantener comunicación abierta con miembros de la familia o amigos, compañeros de estudios, colegas de trabajo, organizar una celebración o simplemente comprar un regalo, entre otros motivos que tengo en mente.

Si es por un tema específico, queda claro que una vez alcanzado el objetivo uno tendría todo el derecho a salirse del grupo sin mayor trámite ni dilación. No obstante y por razones del mismo sistema aparece un mensaje quasi aterrador: Fulano ha salido del grupo.

¡Dios mío! Eso puede convertirse en una cachetada para los que se quedan, o sembrar la preocupación en el resto de los miembros, o que alguien se pique y se sienta ofendidísimo. Es casi como una afrenta del medioevo. ¡Ah pucha! Si Zutana se salió, nos desprecia! ¡No quiere parar con nosotros! Igual se hubiera quedado, para lo mucho que comenta…. Seguro que nunca lee nuestros mensajes o sea que da igual… y un largo etcétera.

Pero es que la gente a veces “se malea” con el uso de los mensajes en grupo. Si la idea era ir a almorzar por algún motivo -el wassap sirve para las coordinaciones-  y una vez pasada la fecha sigo recibiendo varios mensajes y en estos abundan los chistes, los memes, las cadenas de oración, los videos que circulan por las redes (y te consumen la memoria del celular), las fotos del perrito de la abuelita del sobrino de tu cuñada que vive en Estrasburgo… pues a mí, “me vale madre” y me cansa. Luego, si es cumpleaños de alguno (y el grupo es medianamente numeroso) nos vamos a empujar varios mensajes con la misma cantaleta, y si se le muere un pariente… ni les digo!!! En verdad, mano al pecho señores, nadie puede tirar la primera piedra.

La operación de “Silenciar notificaciones durante…” no arregla nada, porque igual vas a recibirlos. Es un engaño.

salirse del grupo 2

Un grupo que resulta peligrosísimo es el de “Madres del colegio”. ¡¡¡¡Que Dios nos agarre confesados!!!! Suelen ser por lo menos unas veinte voces que intercambian información que varía desde las  tareas, los exámenes, los datitos, hasta meterle el raje al outfit de las profesoras. En verdad, os digo, uno ve de todo en las viñas del Señor.

O cuando a alguien se le ocurre meter en un solo grupo a todos sus contactos por temas de negocios o de mantener informados a todos, creyéndose San Martincito de Porres termina juntando a perro, pericote y gato, y la verdad me parece de mal gusto. En mi caso, en serio, tengo conocidos con los que no quiero hacer grupo.

salirse del grupo

Y la cosa puede complicarse, porque a veces, las personas que no son muy duchas en el manejo de la mensajería instantánea, o anda un poco distraída, confunde los mensajes y escribe algo en el grupo, que debería ir solo a un integrante de este.

De uno de los grupos que me salí ni bien me incluyeron fue el de mi promoción de colegio y lo digo públicamente, no es falta de cariño, te quiero con el alma, pero cuando vi el número de integrantes: 116 personas ¡¡entré en pánico!!

Que nadie se ofenda, razones sobran para salirse de un grupo y si alguien se quiere sentir ofendido, que sea, total… el que se fue, ya no se va a enterar.

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Respuesta a una hija viajera

 

hija viajera 1

Mi hija está de viaje a miles, MILES de kilómetros de distancia y resalto que ha pasado un par de jornadas en una zona considerada peligrosa -no puede salir a caminar ni en las cercanías del hospedaje- y yo, desde luego, inquieta.

Hace un tiempo atrás nos escribió una carta porque ella sentía que nosotros -sus padres- reflejábamos poco entusiasmo por sus viajes, sin tomar en cuenta que en nuestros corazones la ecuación iba así: primero viene la angustia y luego el entusiasmo. En los tiempos que se viven y con la información que se comparte sobre la violencia de género, los abusos, los secuestros, la trata de blancas, etcétera nos es fácil ser padres de una hija viajera y andar “fresh” por la vida:  ¡¡es complicado, joder!! ¡¡mi marido nos es Liam Neeson, pe!!!

Comparto con ustedes mi descargo, porque en mi casa, el medio escrito es una buena herramienta que hemos usado desde la infancia de los chicos, y sigue resultando.

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Hija viajera querida:

Ser tus padres ha sido siempre un desafío, un orgullo, un deleite… pero a la vez, nos ha costado y nos cuesta enormemente –y seguro que es un tema universal con sus matices- cortar el cordón umbilical. No somos los únicos padres que son así, ahora ni en futuro.

Hija preciosa, somos extraordinariamente felices con tus viajes reales, con tus viajes intelectuales, con tus viajes emocionales, con tus viajes idealistas. Te lo hemos repetido siempre, estás hecha para volar.

Somos felices, pero no podemos evitar que el manto de sobre-protección aparezca como una barrera. ¿Lo hemos conversado con papi? Claro, hasta el cansancio, pero nos encontramos en un callejón sin salida, nuestro miedo a que te vaya a pasar algo enceguece nuestro entendimiento y efectivamente, nuestro entusiasmo. Nos volvemos torpes en la celebración de tu alegría.

La puerta del mundo está abierta de par en par y tú has salido con fuerza a tomar todo lo que te suma, a conocer nuevas culturas, a intercambiar conocimiento. Tú, tus amigas, tus compañeras y todas las chicas que hoy viajan sin miedos van por rincones que para nosotros nunca hubieran estado en nuestro horizonte a la edad que tienes.  Sé que también van con temores, pero su valentía se impone ante ellos. No obstante, disculpa la falta de entusiasmo,  no hemos estado preparados y te confieso, creo no estaremos.

Queda claro que nuestra hija viajera, como otras hijas viajeras, tiene pendiente cientos de sueños y destinos por alcanzar, porque ha dado rienda suelta a su espíritu intrépido  y lo confirma las grandes aventuras: escalar montañas, cruzar mares o enfrentarte ahora, a la ley de la calle o dormir en el medio de la selva rodeada de animales salvajes, periplos que has hecho y otros que están por venir. Pero recuerda, no hemos estado preparados y te confieso, creo no estaremos.

Por ello, no dejes de  enseñarnos, contagiarnos, inocularnos, compartirnos, no dejes de hacerlo. Aquilata los miedos y angustias con historias, fotos, anécdotas; recuerda, no hemos estado preparados, pero estamos aprendiendo a disimularlo bastante bien porque por sobre todas las cosas queremos ser pasajeros de tus viajes. 

Tus papás.

Seguramente muchos padres de ‘hijas viajeras’ leerán esta misiva y compartirán  algunos sentimientos: esa es la generación de mujeres que hemos criado y con mucho orgullo. Sin embargo, ser incoherente con lo que se predica y se siente, es natural. Así de complejos somos los padres.

pd1. Ya viene: Al desierto con Omar, texto pendiente desde el 2012!