Archivos Mensuales: noviembre 2017

Sí es valioso (ojalá te acuerdes)

ni una menos

Hace pocos años atrás, y ojalá te acuerdes, en Nigeria fueron secuestras más de doscientas niñas por los militantes de Boko Haram. El mundo indignado se entregó a hacer una campaña llamada #bringbackourgirls. En uno de los días centrales se invitaba a usar un polo rojo en señal de solidaridad. Nos pusimos el polo, tú no te lo pusiste. Recuerdo que en tu argumento afirmabas que de nada servía usar un mísero polo rojo en un país perdido en el mundo como el Perú, que no tenía ningún valor. No te pusiste el polo.

Concientización, esa era la idea. Usar el polo rojo iba más allá, pero creo que no lo viste. Usar el polo rojo era un símbolo que representaba abrir los ojos,  ser empáticos, un símbolo para desarrollar sensibilización de problemas que nos afectan a todos en un país perdido llamado Perú, y que –especialmente- los jóvenes se dieran cuenta de que el mundo era amplio, violento, agreste, abusivo y que los afiches, las charlas, las explicaciones podrían llamar a la reflexión. No solo era por solidaridad, era por responsabilidad, se educa con el ejemplo. ¿Lo recuerdas?

El sábado que viene tendremos la marcha de #niunamenos, huelgan las explicaciones.  La sociedad nuevamente se moviliza como grupo.

Tal vez puedas decir que #niunamenos es sumamente diferente a #bringbackourgirls.  Me atrevo a decir que no lo es. Que hablemos de violencia contra la mujer sea aquí, en Nigeria, en Argentina o en Portugal no lo hace diferente. En este problema mundial importa el TÚ, el YO, y no sé si a lo mejor te seguirá pareciendo que ir a la marcha o compartir el objetivo de cambiar el chip de la sociedad son tonterías, un gota de agua en la mar. Espero que no. Espero que hayas abierto los ojos porque sí es valioso ser solidario, sí es valioso enterarse de lo que pasa a tu alrededor y asumir compromisos, sí es valioso tener cojones y decir basta, es valioso.

En este minúsculo país tercermundista tenemos conciencia. Marchamos, reflexionamos, denunciamos, estamos empezando a hablar, a educar hijos que no sean machistas, a entender que la violencia no “es normal”, y creo que en gran parte es porque nos hemos puesto un polo, el polo de #niunamenos. Un polo que debemos usar todos los días y sobre todo el sábado que viene.

Ojalá te acuerdes que hace unos años no te pusiste el polo y que con el derecho que todos tenemos de cambiar, hayas recapacitado.

El mundo no queda lejos, como piensa Susanita, la amiga de Mafalda.

El mundo es aquí y ahora. Ojalá te acuerdes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Muerte civil

999999999

Todos tenemos historias vinculadas a las operadoras que nos quieren enchufar nuevos servicios de comunicación (Claro, Movistar, Entel.. etcétera). Yo, la verdad, siempre he creído que todos son lo mismo de abusivos, sangrones, incumplidos, la misma WEBada.

El cuento es que tengo una empresa que me acosa, a pesar de mi inscripción en INDECOPI, el número de referencia es el (9) 999 999 999. Felizmente, porque sí era con 666 666 666 me hubiera tirado por la ventana desde el día uno.

CLARO se ha encaprichado con este pechito peruano (tómenlo en su dimensión real y metafórico, sin problema) y, contando sábado y domingo, debe realizar unas veinticinco llamadas a mi apacible hogar. De estas, cuando me agarra desprevenida y contesto, solo una –sí, están leyendo bien- solo una, hay alguien que me habla de otro lado de la línea. El resto de veces, largo silencio. No entiendo para qué llaman.

La primera vez, allá por mayo, traté de explicarle a la operadora que no estaba interesada pero ella  no dejaba de hablar, “lallamodeClaroconelfindeofrecerleunproductomásventajosoparausted…”. Calculo que estos jóvenes deben realizar unos ejercicios de respiración con esos aparatos de tres bolitas que soplas para que estas suban (nunca lo he logrado) y aprenden a retener aire.

Al conseguir, triunfalmente, una interrupción a su discurso le dije que le agradecía que no estaba interesada, niloibaestarnunca, y que por favor, me sacara de la base de datos de clientes potenciales. Día siguiente, la misma WEBada.

Ustedes pensarán que tengo una fijación masoquista con esto, pero en el fondo de mi ser me termina dando pena  que los pobres deben recibir contestaciones terribles, por eso trato (trato) de ser lo más educada posible, repitiendo que no estoy interesada,  niloibaestarnunca, que se ahorre tiempo y saque mi número de su lista. Los días siguieron, las llamadas también.

Después de varias semanas, mi tolerancia se quebró. Uno es humano ¡joder! Entonces le dije a ella (la “ella” va cambiando) que no le gustaría que la llamaran un domingo por la mañana para ofrecerle un producto y que había indicado en innumerables ocasiones que no estaba interesada niloibaestarnunca. Me pidió disculpas, y las llamadas cesaron unos días. Aclaro, se lo dije bien bonito, cual Manual de Carreño reeditado por Frida Holler.

JC ya había interceptado alguna llamada diciéndole que la titular de la línea, o sea: moi, que ya no vivía en casa. “La verdad señorita, es que me ha abandonado y no quiero saber más nada de ella”. Era un buen discurso, había recurrido a sazonar con  un poco de pathos buscando la empatía “del otro” con su dolor. Creo que la señorita no sabía ni mierda de recursos estilísticos. Al par de días,  volvieron al ataque.

(9) 999 999 999

CLARO: Buenos días, con la señora ClaudiaMariaCabiesesGuerraPérez

Moi: ¿Quién la llama?

CLARO: lallamodeClaroconelfindeofrecerleunproductomásventajoso

Moi: Lo siento señorita… (tono claramente de compungida)… la señora Claudia María ha fallecido ayer, snif, snif.

CLARO: …..  ……. …… ……

(no se ilusionen)

CLARO: ¿Me podría decir quién se ha quedado a cargo de la línea

            conelfindeofrecerleunproductomásventajos?

 

Amigos de CLARO, me queda claro que ustedes no respetan ni a los muertos. El Thanatos me ha tratado mejor.

Por favor, en paz quiero descansar.