Archivos Mensuales: octubre 2016

y qué pasaría si…

 

domino

Una de las premisas clásicas que heredamos de la civilización greco-romana es el famoso “Carpe diem”, tópico que reduce su sentido a: vive el hoy porque el mañana es incierto. Confiados entonces en que la vida se pasa en un suspiro nos abanderamos de sacarle el jugo al presente porque no sabemos si al día siguiente estaremos muertos.

El mañana es incierto, efectivamente y no hay peor cosa que vivir en la incertidumbre. Peor aún es tener esa malsana tendencia -dirán algunos-  de pensar y por ende, vivir continuamente pensando en qué ocurrirá si…

Escuchaba hace poco a una madre joven que se encontraba ante la siguiente angustia, qué pasará si mi hijo no ingresa al colegio, si no pasamos el examen, si tengo que decir por la segunda opción que no me encanta, si tengo una hija mujer luego y yo quería que fueran ambos al mismo colegio. Seguramente como no pronuncia bien la /r/ me lo mandarán a terapia entonces empezaré el carrusel de los gastos extras y no sé cómo voy a poner manejar toda esa mochila.

Yo la oía y a la vez, en mi cabeza se me organizaba la imagen de una larga fila de piezas de dominó que una vez que empujamos la primera, caen en cadena automática todas… una por una. Pero la vida no funciona así siempre. Y nos empeñamos en pasar por torturas anticipadas inútilmente.

Hay decisiones que tomamos sopesando un gran porcentaje de probabilidades y de consecuencias que estas pueden traer consigo; otras, traen pasivos que no dependen de nosotros; por último, también podemos encontrar decisiones riesgosas que no traen consecuencia alguna o por algún azar.

La ansiedad nos ataca antes de tiempo, la convocamos, nos invade adelantadamente tal vez con el fin de buscar soluciones a las que podamos recurrir en el caso de que una hecatombe se presente ante nuestra puerta.

El desgaste es atroz. Uno ni duerme y se plantea todos los escenarios habidos y por haber, y escenifica diálogos, quinientas posibles soluciones, invierte horas de horas diseñando estrategias para que no se active el efecto dominó o en todo caso no se vaya fuera de control. Y ello ocurre mientras que ninguna pieza se ha movido, peor aún… a veces nunca se mueve. En pocas palabras: perder el control de las situaciones…. a sabiendas que es imposible tenerlo siempre.

Otro panorama se da, cuando soñamos en qué pasaría si me gano la lotería. O si el hombre que amo me propone matrimonio, o si mi jefe me da el ascenso esperado. En lo positivo, en lo bueno, en lo que deseamos nos basta con que ello se cumpla y solo ser felices. Quizás solo seamos más realistas.

Vive el hoy, que la incertidumbre del mañana no te quite el buen sabor del presente.

Anuncios

Laurencia, todos a una, presencia permanente

fuenteovejuna-teatro-victoria

 

Ballet de Antonio Gades “Fuenteovejuna”

 

Hay varios personajes literarios que viven y reviven en nuestros días gracias a la magia del teatro. Este año por ejemplo, Hamlet es uno de ellos. Una vez más hemos sido testigos de su dilema, de su locura impostada y de sus temores para poder encontrar la verdad. Hay otros que no gozan de tanta fama. Tal vez porque se pierden en el tiempo, tal vez porque la coyuntura no contribuye a llevarlos nuevamente a un escenario, o porque el tema de la obra misma termina minimizando su importancia.

Ello me lleva a recordar un monólogo de la misma época que creo es injustamente poco convocado: Laurencia, en Fuenteovejuna. En él transmite una fuerza que no puede pasar desapercibida por ningún lector medianamente observador. La imagen que tenemos de esta obra teatral del siglo XVII, como pasivos estudiantes de literatura escolar, es realmente patética, pregúntense aquellos de mi generación qué recuerdan de la obra y lo más probable es que al unísono (los acompaño) digamos: ¡Todos a una! Resumiríamos que el pueblo harto de los desmanes mató a la autoridad, al comendador, -por supuesto que ello corresponde a los que tengan mejor memoria-.

¿Quién era Laurencia?, una campesina, la hija del alcalde violada por el susodicho Comendador el día de su matrimonio. Cuando logra huir de él, irrumpe en la asamblea del pueblo donde todos los hombres están reunidos y pronuncia un discurso fabuloso. En este, acusa a los hombres del pueblo de cobardes, de ovejas (jugando con lo de Ovejuna), de afeminados –insultos realmente duros en la época- puesto que terminaron permitiendo que le pasara lo que le pasó y siente que nadie hizo nada para salvarla.

Vive Dios, que he de trazar
que solas mujeres cobren
la honra de estos tiranos,
la sangre de estos traidores
(…)

 

Como verán, el tema va más allá, porque la fuerza de sus palabras prende la chispa de la venganza del pueblo. Es ella, la que funge de catalizador, sin Laurencia la venganza no hubiera funcionado.

fuenteovejuna-antonio-gades

No termina de asombrarme el emplazamiento claramente feminista, el deseo de volver a la etapa de la dominación amazona, el poder de la mujer, que cuando no se sienten defendidas por quien debía hacerlo no ve otra salida.

y yo me huelgo, medio-hombres,
por que quede sin mujeres
esta villa honrada, y torne
aquel siglo de amazonas,
eterno espanto del orbe.

La búsqueda del empoderamiento puesto que nadie le da su valor, la reivindicación, la venganza, la respuesta a un sistema injusto, maltratador y ciego.

peru-21

 

Foto de Perú 21, agosto 2016