Archivos Mensuales: septiembre 2016

La medida de la vida

esqueleto estatura

En los tiempos turbulentos que vivimos hemos visto lo importante y fundamental que es la honestidad en la “Hoja de vida” o CV. Las personas se atribuyen títulos que no tienen, obras que son ajenas, logros académicos, membresías sin pertenencia alguna. Confieso que he distorsionado la verdad sobre mí misma alguna vez, pero tuve por cómplice a un funcionario allá por el año 1981.

Había cumplido 18 años, tenía que sacar la Libreta Electoral, documento de cartón de tres cuerpos que en ese entonces consignaba tus datos personales y que con el tiempo se convertiría en el DNI azul que tenemos todos los ciudadanos mayores de edad.

Libreta electoral

El documento se llenaba a mano. En los datos que debían tener registrados había uno en especial que me angustiaba: ¡estatura! ¡Pucha! Eso significaba que la medida que colocara dicho registrador iba a marcar mi vida Forever  21, 31,41,51…forever!!!!!

En ese entonces, el documento que te servía como confirmación de tus datos era tu Libreta Militar. Efectivamente, luego de 12 años de dictadura nos habíamos visto obligados a registrarnos en alguna de las tres instituciones que defienden al país: Marina, Aeronáutica y Ejército. Refrescando la memoria, llegué placé a la inscripción en la Marina y lo hice en la Fuerzas Aéreas… total: era miope, chata, pero me gustaba volar (en el sentido estricto del término, por favor). Ese documento lo había sacado en 1979 y tenía consignado lapidariamente: Estatura: 1.44 mts

Escudo_de_armas_FAP

¡Ni cagando!, pensé. Ni cagando voy a decirle a este pata que ponga esa cantidad de centímetros en un documento que determinará mi vida ciudadana para siempre: ciento cuarenta y cuatro centímetros!!!! No hay forma. Ni con tacos me dejaban entrar al cine porque pensaban que tenía 13 años! Tienen que entenderme!

Mientras leía cachosamente los datos que yo le entregaba, el registrador me preguntó: ¿estatura?. De lo profundo del corazón me salió inmediatamente la siguiente respuesta: ¡Le juro que he crecido! ¡Le juro que he crecido! Esa medida tiene dos años de antigüedad y este año he dado tal estirón que usted ni se imagina.

El pata soltó la carcajada. No sé si habrá sido mi capacidad de convencimiento, o mi cara de Hush Puppie, pero en ese santiamén pasé a medir 1.51 mts. Dignidad.

Cómo es la vida… les juro que desde ese entonces no me he vuelto a medir. Sin embargo, hace mucho tiempo dejó de importarme, uno ya no tiene 18 años y de hecho soy recontrafeliz con mi estatura y más orgullosa que lo he transmitido en mis genes (si bien Cortés hizo lo suyo).

Dicen  por ahí que con los embarazos uno crece, tuve dos o sea que de hecho debo haber pasado el metro y medio. Pero también dicen que con la edad uno se va achicando: ¡joder! Todo es Karma en esta vida.

minion

 

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Un poema para compartir

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Inauguro con esta sección la idea de compartir de vez en cuando textos pequeños que tal vez no tengan oportunidad de leer y que de alguna manera los lleve a recuperar el gusto por la poesía.

De Mario Benedetti:

El autor no lo hizo para mí/ yo tampoco

Lo leo para él/ yo y el libro

Nos precisamos mutuamente/ somos

Una pareja despareja/

 El libro tiene ojos tacto olfato

Hace preguntas y hace señas

Puede ser una esponja que me absorbe

O un interlocutor vacío de prejuicios

 El libro y yo tenemos un pasado

En común/ con frutales seducciones

Yo a veces le confisco a Madame Bovary

Y él me despoja de Ana Karenina

Si nos empalagamos de esos amores yertos

ya somos otros y nos reconciliamos

 el libro me provoca/ me arranca confesiones

y yo le escribo notas en los márgenes

es una relación casi incestuosa

nos conocemos tanto que no nos aburrimos

él me describe cielos incendiados

y yo se los extingo con lágrimas marina

 no lo hizo para mí/ ¿será por eso

que el rostro no me importa? / es un enigma/

yo sólo quiero descifrar el libro

y quedarme en su vida hasta mañana