Archivos Mensuales: mayo 2016

La caja de Pandora o la cartera de Elena (y no de Troya)

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Hace tiempo tenía la idea de escribir sobre el misterioso mundo que existe dentro de la cartera de las mujeres. Porque es verdad, se diga lo que se diga. Una cartera es imprescindible no solo por ser un accesorio que acompaña una forma de vestir, es un lugar que contiene –en muchos casos- nuestras vidas enteras.

Por ejemplo, las mujeres que tienen niños pequeños son capaces de meter hasta lo inimaginable; recuerdo que una vez en la cartera gigante de mi tía T encontré un chupete (obviamente chupado y sin envoltura) enquistado en un ángulo inalcanzable.

Deduzco que el promedio de mujeres debe llevar lo siguiente:

  • Billetera
  • Llavero
  • Neceser de cosméticos
  • Lentes
  • Cepillo o peine

Ojo, estoy hablando de un promedio.

Por ello, y para satisfacer mi curiosidad, empecé a preguntarle a mis queridas amigas qué tenían en sus carteras, hasta que tuve una revelación: mi amiga Elena. Ella más de una vez se ha quejado de una dolencia en el hombro/columna y hemos comentado en algún “café terapéutico” que se podía deber a que su cartera pesa mucho, y cuando digo pesa… es que PESA. El universo que existe en la cartera de mi amiga Elena es de otro mundo, de otra galaxia.

Están listos, y prepárense que esto va con fotos; ninguna tiene photoshop!

A todo lo anterior mencionado sumaremos: kit de limpieza  que contiene cepillo de dientes, pasta, hilo, talquito para los pies, colonia, jabón en gel, alcohol. Todo guardado en su respectivo estuche.

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Luego tenemos la cartuchera: lapicero, lápiz, tajador, goma en barra, tijera, post-it. También lleva un costurero: aguja, botones, imperdible, broches, hilos de diferentes colores.

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Sigo con: Panadol, Bismutol, Apronax, bicarbonato para quitar cualquier olor desagradable, ligas para el pelo, tapones para los oídos, medias nylon, un rosario, cremas, espejos, cuchilla completa Vincerox, Splenda, bloqueador, recibos, lima de uñas, balerinas que se doblan por si te duelen los pies, quita manchas, papelitos para sacarse la grasa de la cara, almendras para cuando tiene hambre, estampitas de sus Santos preferidos, agenda, cargador de celular, bolsas de plástico… estoy agotada!

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Por encima de todo, destaco, dos objetos que llamaron mi especial atención y que todavía no logro interpretar la razón. Ella solo me dijo: por si acaso… siempre puede ser útil.

  • Guantes de silicona
  • Lagarto para cerrar maletas (los plásticos tipo candado)

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Después de esto… estoy muy preocupada por mi amiga Elena. La quiero mucho, pero  es digna de estudio.

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Hola nuevamente.

Estoy probando cómo me va en este nuevo lugar. La imagen que  acompaña la encabezado es de la gran pintora Patricia Laos graduada en Bellas Artes.

Para los que me conocen verán textos nuevos y algunos textos refrescados, para los que recién se animen a leer mis posts, espero que los disfruten.

Gracias por estar.

Él subraya, yo marco, nosotros apuntamos.

El peso del corazón Rosa Montero

Rosa Montero, El peso del corazón

Yo no sé si ustedes son de ese tipo de lectores que subrayan sus libros. Hay algunos que colocan una pequeña marca; otros, doblan la página que les interesa; lo más, apuntan en un cuaderno o libreta que los acompaña siempre  y así existen un sinnúmero de técnicas para destacar aquello que nos llama la atención cuando de lecturas se trata.

Mi hija ha heredado de mi madre la buena costumbre de llevar un cuaderno de citas. En él, registra aquellos pasajes que en el momento de la lectura le impactan y la conmueven. Ella me puede dar un libro y yo no tengo la menor idea de qué palabras le dejaron huella en el alma. Sin embargo, cuando ocurre lo contrario y soy yo la que le doy o recomiendo un libro, dejo la huella de mi bitácora. Subrayo el libro o al menos marco el margen con una línea vertical en la que queda obvio que he destacado un determinado pasaje.

Creo que alguna vez he comentado que, precisamente, al leer una novela en la que se hablaba de la enfermedad que padeció mi madre, yo había marcado frases que me habían calado profundamente, fragmentos en los cuales me había sentido plenamente identificada. Mi hija, al revisar estas marcas, no pudo evitar emocionarse al ver reflejado lo que habíamos sufrido en el entretejido del texto.

Eso que destacamos, somos –de alguna forma- nosotros.

¿Qué marcamos?

¿Lo que nos llama la atención? ¿Lo que nos invita a la reflexión? ¿Lo que nos toca la psique? ¿Lo que nos perturba? ¿Lo que nos refresca nuestros más íntimos deseos? ¿Lo que verbaliza lo que no podemos decir? ¿Un espejo? ¿Una cita que utilizaremos como fuente de inspiración?

¿Qué y por qué?